Bienvenida Al Mundo María (Hampton Y Corte)

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El corazón de una madre esta siempre lleno del regocijo de poder traer vida al mundo; pero también, en muchas ocasiones, se sufre el dolor de ver las cenizas de lo que debió ser fruto vivo del vientre.

De nuevo me siento bendecida, vienen a mi los dolores que anuncian la llegada de un nuevo ser.  Una vez mas intento darle un príncipe a este reino; un príncipe que haga a mi rey feliz, y llene mi vida de alegría, de orgullo, de paz y realización.

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Pero tengo miedo, y si sucede lo mismo que las otras veces? De solo imaginar que tomaré entre mis brazos un cuerpo frio, se me quiebra el alma.  Aun recuerdo la primera vez… esa vez cuando di a luz a una hermosa niña; esa pequeña princesa mía que nació dormida…y nunca despertó; es un dolor que no se puede describir con palabras.  No hubo tiempo de bendecirla, ni siquiera de nombrarla.  En mi mente sigue vivo el rostro de Enrique, el dolor en su mirada era como sentir mil puñaladas en mi corazón; pero aun con eso, me apoyó, de dio todo su amor, y continuamos intentando.

Pérdidas continuaron en mi lecho materno; hasta que un día; fui bendecida con un hermoso príncipe.  Nació fuerte, su llanto daba señales de bravura, y tenía los ojos de su padre.  En cuanto pude ponerme de pie fui a la Capilla a besar los pies de La Santa Madre de Cristo; por fin había logrado mi propósito, mi sueño y el sueño de mi rey se había hecho realidad.  Recuerdo aun la alegría en todo el reino; me sentía tan amada, tan respetada y agradecida de la vida y de Dios.  España, mi amada tierra me enviaba sus palabras de bendición y respeto.  Pero la alegría de Enrique era mi mayor premio, cuando me miraba, la intensidad de su amor era plena, completa; era yo en esos días la mujer más feliz del mundo.

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Pero bien dicen… que la felicidad extrema es siempre efímera. Cincuenta días pasaron, y mi príncipe enfermó extrañamente; día y noche velé por él; no podía comer, no podía dormir, estuve junto a él como cualquier madre; olvidé mis protocolos como reina; solo era yo, Catalina la madre, que oraba sin descanso por la vida de su hijo. Cuatro días mas, y ya podía ver que mi pequeño ángel se estaba rindiendo; apenas lloraba, y comenzaba a ver con hastío la vida.  Lloraba desesperado cada vez que mis doctores le ponían las manos encima; ya no soportaba las medicinas; y yo ya no toleraba verlo sufrir.  Ordené que abandonaran mis aposentos; lo tomé en mis brazos, y lo arrullé por horas; quería de durmiera y recibiera la muerte en descanso y no en agonía; bendije su alma, le hablé de mi amor; le canté en la lengua de su padre, también en la mía.  Al amanecer del día cincuenta y seis… el príncipe de Inglaterra, dejó de existir.

Mi alma se llenó de luto;  mi rey estaba destrozado, y el reino en total silencio.  Todos comenzaron a verme con ojos inquisidores; ya sentían que era mi culpa;  para ellos no era suficiente mi dolor.  La Reina de Inglaterra había fallado, una vez más su promesa de un heredero quedó en el olvido… eran los murmullos a mis espaldas.

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Seguía perdiendo batallas; mis noches con el rey ya no eran noches de amor; cuando venía a mí lo hacía para cumplir sus obligaciones como Enrique el Rey, no como Enrique el esposo.  El amor está muriendo, lo se; ahora solo le ruego a Dios que este bebé nazca sano, que sea un varón fuerte y sagaz como su padre; que sea un niño capaz de devolverme el amor de su padre y de sanar todas las heridas que llevo dentro.

Mientras uso todas mis fuerzas para traer al mundo a este nuevo ser que aun se niega a abandonar mi vientre… rezo a la Santa Madre María por su bendición, a los Ángeles por la protección de mi bebé y a todos los Santos para que su vida perdure y reine después de su padre.  Miro a las comadronas y a mis damas; no veo preocupación en sus miradas; siento que todo va bien; ruego a Dios que todo el dolor que siento sea para bien, pido que yo absorba todo mal que este siguiendo a mi bebé; y le pido a Dios que de ser necesario, tome mi vida en lugar de la de mi criatura.

Un último esfuerzo…y escucho el llanto de mi hijo… Por Dios que sea varón… Pero al mirar el rostro de mis damas, de nuevo veo decepción.  ¿Es débil, esta muriendo? Fue lo primero que pregunté, pero mi respuesta fue un sonoro silencio.  Ordeno a mi fiel María de Salinas que me entregue a mi criatura, si había de morir, quería que lo hiciera en mis brazos como lo hizo su hermano.  María pone en mis brazos al bebé mas hermoso que han visto mis ojos… la observo, y entonces encuentro la razón para el desanimo de todos en la habitación. Mi bebé no estaba en peligro de muerte… es una niña, mas no el varón que el reino anhelaba. Sonrío entre lágrimas, en cierto modo yo también me siento desanimada, mi sueño se cumplió a medias… no es un varón, pero si es una niña hermosa y saludable… fuerte, llena de vida, puedo verlo en el brillo de sus ojos.  Doy la orden a todos de salir de mis aposentos; quiero estar a solas con mi hija.  Todos se van, y es cuando me siento libre para ser una madre normal.

Bienvenida al mundo María; si, María… en honor a la Santa Madre, a la que tanto rogué por la bendición de tenerte.  Mi hermosa princesa, se que tu padre ha de amarte mucho, así como te amo yo.  Tienes que vivir María, por favor no me abandones como lo hicieron tus hermanos que ahora son ángeles en el cielo. Vive… vive para llenar mi alma de luz, para que puedas cumplir con tu destino; porque eres muy especial, naciste para ser reina, y se que reina serás. Mi cielo, mi hermosa María.

De pronto la puerta se abre, veo a su majestad entrar… su caminar es lento, su mirada vacía. No hay regocijo en su semblante; se que esta decepcionado, pero no imaginé ver en él tanta tristeza.

“No desesperes mi señor; we are young still, and by God’s blessing, boys will follow”.

Enrique solo me da una breve sonrisa, me hace una reverencia, y sale de la habitación con la misma melancolía con la que entró.  A solas de nuevo con mi hermosa María, me doy cuenta de que mi matrimonio se tambalea; no debería sentirse así, es una niña hermosa, fuerte y llena de vida, se que va a prosperar… es una clara señal de que nada está perdido, soy capaz de darle hijos sanos, María es la prueba.  Cierro mis ojos, y elevo una plegaria en silencio.

Gentil Madre, Fuente de Amor y Misericordia, Salva a esta hermosa niña, a mi hija, de todo mal y toda desventura, bendícela con salud, honor, sabiduría, bondad y generosidad; haz de ella un ejemplo vivo de la Fe Católica; muéstrale siempre la luz de tu amor, que defienda siempre sus ideas, que siga siempre la voz de su corazón. Y que un día, brille en este palacio como Reina y Señora; que una naciones y que sea feliz, inmensamente feliz.

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Bienvenida al mundo María, hermosa princesa mía.

 

 

6 Replies to “Bienvenida Al Mundo María (Hampton Y Corte)

  1. ENGLISH TRANSLATION (forgive my mistakes… this is best faith effort)

    The heart of a mother is always full of the joy of being able to bring life to the world, but also, in many cases, you suffer the pain of seeing the ashes of what must be the fruit of the womb alive.

    Again, I am blessed, my pains are announcing the arrival of a new being. Again try to give a prince to this kingdom, a prince who make my king happy, and fill my life with joy, pride, peace and fulfillment.

    But I have fear, and if the same thing happens the other times? From only imagine that I will take in my arms a body cold, I broke the soul. I still remember the first time … that time when I gave birth to a beautiful girl, that my little princess was born asleep and never woke up … it is a pain that can not be described in words. There was no time to bless, not even to name it. In my mind lives on Henry’s face, the pain in his eyes was like a thousand stabbing feeling in my heart, but even with that, I supported, to give all your love, and continue trying.

    Losses continued in my mother’s bed, until one day, I was blessed with a handsome prince. Born strong, his tears showed signs of bravery, and had his father’s eyes. As my feet I went to the Chapel to kiss the feet of the Holy Mother of Christ had finally achieved my goal, my dream and my king’s dream had come true. I remember even the joy throughout the kingdom, I felt so loved, so honored and grateful to life and God. Spain, my beloved land sent me his words of blessing and respect. But the joy of Enrique was my greatest prize, when I looked, the intensity of their love was full, complete, in those days I was the happiest woman in the world.

    But rather say … that extreme happiness is always fleeting. Fifty days passed, and my prince strangely ill, day and night saw to him, I could not eat, could not sleep, I was with him as any mother forgot my protocols as queen was just me, Catherine’s mother, who prayed without break for the life of your child. Four days, and I could see my little angel was giving, just cried, and wearily began to see life. Desperate cried every time my doctors put their hands up, I could not stand the drugs, and I could not bear to see him suffer. Ordered to leave my room, I took him in my arms, and cradled by hours of sleep and wanted to receive death at rest and not in agony, blessed his soul, I spoke of my love, I sang in the language of his father also in mine. As day fifty-six … the prince of England, ceased to exist.

    My soul was filled with mourning, my king was destroyed, and the kingdom in total silence. Everyone started me with questioning eyes, and felt it was my fault, for them it was not enough my pain. The Queen of England had failed once again his promise of an heir was forgotten … were the whispers behind my back.

    I kept losing battles, my nights with the king no longer nights of love, when he came to me he did it to fulfill its obligations as Henry the King, not the husband Enrique. Love is dying, I know, now you just pray to God that this baby is born healthy, that is a man of strong and shrewd as his father who is a child able to return the love of his father and to heal all wounds in me.

    While use all my strength to give birth to this new being who still refuses to leave my belly … I pray to the Holy Mother Mary for her blessing, to the angels for the protection of my baby and all the saints to endure life and reign after his father. I look to midwives and my ladies, do not worry in her eyes I see, I feel that all is well, I pray that all the pain I feel is for the better, ask me to absorb all bad this following my baby, and I ask God that if necessary, take my life instead of my creature.

    One last effort … and I hear the cries of my son … For God is male … But looking at the face of my ladies, again I see disappointment. Is weak, dying? Was the first thing I asked, but my answer was a resounding silence. I order my faithful Maria de Salinas who give me my child, if he was to die, I wanted him in my arms as did his brother. Mary put the baby in my arms more beautiful than my eyes have seen … the watch, and then I find reason discouragement of everyone in the room. My baby was not in danger of death … it’s a girl, but not the man that the kingdom craved. I smile through tears, in a way I also feel discouraged, my dream was fulfilled half … not a male, but it is a beautiful and healthy girl … strong, full of life, I can see it in the sparkle in his eyes. I order everyone out of my room, I want to be alone with my daughter. They all go, and that’s when I feel free to be a normal mother.

    Welcome to the world Mary, if Mary … in honor of the Blessed Mother, to which both prayed for the blessing to have you. My beautiful princess, I know your father must love you very much and I love you me. You have to live Mary, please do not leave me as did your brothers who are now angels in heaven. Lives … lives to fill my soul with light, so you can fulfill your destiny, because you’re so special, you were born to be queen, and that you will be queen. My sky, my beautiful Mary.

    Suddenly the door opens, I see His Majesty go … his walk is slow, her eyes empty. There is no joy in his countenance was that this disappointed but not imagined seeing him so sad.

    “Do not despair my lord, we are young still, and by God’s blessing, boys will follow”.

    Henry just gives me a brief smile, he bows, and leaves the room with the same melancholy with which he entered. Alone again with my beautiful Mary, I realize that my marriage is shaky, you should not feel that way, is a beautiful girl, strong and full of life, it is going to thrive … is a clear signal that nothing is lost I am able to give healthy children, Maria is the proof. I close my eyes, and I raise a prayer in silence.

    Gentle Mother, Source of Love and Mercy, Save to this beautiful girl, my daughter, of all evil and misery, bless her with health, honor, wisdom, kindness and generosity, make it a living example of the Catholic Faith, show him always the light of your love, you always defend their ideas, which always follow the voice of your heart. And one day, shine in this palace as Queen, that nations and be happy, immensely happy.

    Welcome to the world Mary, my beautiful princess.

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